Más de 3,7 millones de personas electoras elegirán autoridades en un proceso marcado por indecisión y tensiones institucionales en las Elecciones Nacionales 2026

Costa Rica avanza en los preparativos finales de cara a las elecciones Costa Rica 2026, previstas para el próximo 1 de febrero. Cerca de 3,7 millones de personas empadronadas acudirán a las urnas para elegir a la Presidencia de la República, dos vicepresidencias y a las 57 personas diputadas que integrarán la Asamblea Legislativa para el período 2026-2030.

De acuerdo con información divulgada por el medio regional Centroamérica 360 y replicada en plataformas digitales costarricenses, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) mantiene activo el calendario electoral. Mientras los partidos políticos intensifican su organización territorial y presencia en redes sociales, uno de los principales espacios de disputa del voto indeciso.

La legislación electoral costarricense establece que, si ninguna candidatura presidencial alcanza al menos el 40 % de los votos válidos en la primera ronda, se deberá realizar una segunda vuelta. Está programada para el 5 de abril de 2026, escenario que analistas y comentaristas políticos consideran altamente probable debido a la fragmentación del panorama electoral.

Alta indecisión y escenario político fragmentado

Uno de los rasgos más destacados del proceso rumbo a las elecciones Costa Rica 2026 es el elevado porcentaje de personas votantes que aún no definen su preferencia electoral, según encuestas compartidas por medios nacionales y comentadas ampliamente en redes sociales como X y Facebook.

Este contexto de indecisión se ve acompañado por una amplia oferta de aspirantes presidenciales, lo que podría diluir el voto en la primera ronda y obligar a una definición en balotaje. Especialistas en opinión pública señalan que los debates televisivos y la confrontación de propuestas serán determinantes en las próximas semanas.

En paralelo, el proceso electoral ha estado atravesado por una polémica institucional tras la solicitud de levantamiento del fuero al presidente Rodrigo Chaves, por una presunta intervención en asuntos relacionados con el proceso electoral. La solicitud fue posteriormente bloqueada, generando reacciones encontradas entre sectores políticos, juristas y ciudadanía en plataformas digitales.

Encuestas y principales preocupaciones ciudadanas

Hasta el momento, los sondeos divulgados colocan a Laura Fernández, del Partido Pueblo Soberano, como la candidata con mayor intención de voto, con alrededor del 30 %. Aunque sin alcanzar el umbral necesario para asegurar una victoria en primera vuelta, de acuerdo con datos citados por medios regionales.

Puede interesarle: Altas temperaturas y vientos marcan inicio de 2026

Otras candidaturas aparecen con porcentajes menores, reflejando un escenario abierto y competitivo. En redes sociales costarricenses, el debate se ha centrado tanto en la credibilidad de las encuestas como en la necesidad de propuestas claras frente a los problemas estructurales del país.

Entre los temas que más preocupan a la ciudadanía destacan la seguridad ciudadana. También el acceso al empleo, la calidad de la educación y el alto costo de la vida. Estas demandas han sido recurrentes en publicaciones digitales, foros de opinión y espacios de análisis político, y se perfilan como ejes centrales de la campaña.

Campaña activa y expectativa regional en elecciones 2026

La campaña electoral inició oficialmente el pasado 2 de enero y, según observadores locales, se espera un incremento sostenido de debates públicos, giras territoriales y actos proselitistas en todo el país, tanto de forma presencial como mediante plataformas digitales.

El proceso de las elecciones Costa Rica 2026 también es seguido con atención en la región centroamericana, dado el peso político y económico del país, así como su tradición democrática y la estabilidad de sus instituciones electorales.

En las próximas semanas, la definición de alianzas, el desempeño en debates y la capacidad de conectar con una ciudadanía aún indecisa podrían resultar claves para marcar la orientación política que tomará Costa Rica durante el período 2026-2030.