Este doce de diciembre la iglesia católica, principalmente en los países latinoamericanos, celebran una de las apariciones de la madre de Dios más populares, se trata de la virgen de Guadalupe. En Camoapa muchas familias harán el rezo del rosario y en los templos se harán misas en honor a esta advocación.
El párroco de la iglesia Medalla Milagrosa, padre Walter Mejía, indicó que la virgen de Guadalupe tiene muchos devotos, principalmente en los países de habla hispana. “Nosotros en nuestra parroquia haremos la misa a las cinco de la tarde para todos los fieles. El año pasado tuvimos una buena participación, eso quiere decir que hay una devoción especial”, aseveró el sacerdote.
La señora Feliciana García, devota de la virgen de Guadalupe, afirmó que su admiración por esta advocación de la madre de Dios, surgió por una promesa que hizo por la salud de su hijo mayor. “A uno de mis chavalos le diagnosticaron una enfermedad y ya en mi familia le rezaban a la Guadalupe. A partir de esa situación yo me quedé con la devoción por agradecimiento a su intercesión. Tengo unos veinte años aproximadamente de festejarla”, detalló la pobladora católica.
Nuestra Señora de Guadalupe, conocida comúnmente como la Virgen de Guadalupe, es una aparición mariana de la Iglesia de origen mexicano, cuya imagen tiene su principal centro de culto en una Basílica, ubicada en las faldas del cerro del Tepeyac, en el norte de la Ciudad de México.
Aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego
De acuerdo a la tradición oral mexicana, y lo descrito por documentos históricos de El Vaticano, María, la madre de Jesús, se apareció en cuatro ocasiones al indígena chichimeca Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, y en una ocasión a Juan Bernardino, tío de Juan Diego.
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El relato guadalupano conocido como Nican mopohua narra que tras la primera aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga, para decirle que le erigieran un templo. Ante el escepticismo del prelado pidió una prueba al campesino. En la última aparición de la Virgen y por orden suya, Juan Diego llevó en su ayate unas flores que cortó en el cerro, se dirigió al palacio del obispado y desplegó su ayate ante el obispo, dejando al descubierto la imagen de la Virgen María, cuyos rasgos han sido interpretados como “mestizos”.

