Las autoridades de Nepal refuerzan las medidas para reducir los residuos acumulados en el Monte Everest, la montaña más alta del mundo
El Monte Everest, la cumbre más alta del planeta, enfrenta uno de los mayores retos ambientales de su historia debido al aumento de expediciones y la acumulación de residuos dejados por escaladores durante décadas.
Entre los desechos permanecen tiendas de campaña abandonadas, cilindros de oxígeno, envases plásticos, cuerdas, equipos de escalada y residuos humanos. Las bajas temperaturas impiden que gran parte de estos materiales se degraden con facilidad.
Expertos advierten que la contaminación en el Monte Everest representa una amenaza para el frágil ecosistema del Himalaya. Además, el deshielo provocado por el cambio climático ha dejado expuestos residuos que permanecían congelados desde hace años.
Nepal endurece las normas para las expediciones
Ante el creciente problema, las autoridades de Nepal han fortalecido las regulaciones ambientales para quienes intentan alcanzar la cima del Everest.
Las expediciones deben retirar la basura que generan durante el ascenso y utilizar bolsas especiales para transportar los residuos humanos desde los campamentos de gran altitud. También se mantiene un sistema de depósito económico que se devuelve a quienes cumplen con las normas ambientales.
Como parte de las medidas más recientes, los escaladores y trabajadores de altura deben regresar con una cantidad mínima de residuos recogidos en la montaña. Esta disposición busca reducir la basura acumulada en las zonas más elevadas, donde las labores de limpieza son especialmente complejas.
Campañas de limpieza recuperan toneladas de basura en el Monte Everest
Cada temporada de escalada se desarrollan campañas de limpieza con equipos especializados, guías sherpas, voluntariado y organizaciones ambientales.
Durante la temporada de 2026, el Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC) informó la recolección de más de 90 toneladas de residuos, incluidos desechos reciclables, basura doméstica y miles de bolsas con residuos humanos. La organización también impulsa el uso de drones y nuevas tecnologías para facilitar la extracción de basura desde zonas de difícil acceso.
Las autoridades consideran que la protección del Everest requiere un esfuerzo permanente entre gobiernos, operadores turísticos, montañistas y visitantes para garantizar la conservación de este patrimonio natural.
Un desafío mundial para conservar el «techo del mundo»
Ambientalistas sostienen que el Everest simboliza la necesidad de promover un turismo responsable y sostenible en los ecosistemas de alta montaña.
Puede interesarle: Déficit de lluvias agrava sequía en Nicaragua
El incremento del turismo de aventura ha generado importantes beneficios económicos para Nepal. Sin embargo, ha elevado la presión sobre un entorno extremadamente vulnerable.
El llamado internacional es que cada expedición asuma la responsabilidad de minimizar su impacto ambiental y contribuya a preservar la montaña para las futuras generaciones.
Importancia del Monte Everest
El Monte Everest se encuentra en la cordillera del Himalaya, sobre la frontera entre Nepal y la Región Autónoma del Tíbet, en China. Su altura oficial es de 8.848,86 metros sobre el nivel del mar, confirmado mediante una medición conjunta realizada por ambos países en 2020.
Conocido como Sagarmatha en Nepal y Chomolungma en el Tíbet, el Everest es considerado el punto más alto de la Tierra y uno de los destinos más emblemáticos del montañismo mundial.
La primera ascensión confirmada fue realizada el 29 de mayo de 1953 por Edmund Hillary y Tenzing Norgay, una hazaña que marcó la historia de la exploración de alta montaña.
El Everest forma parte del Parque Nacional de Sagarmatha, declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO por su extraordinaria biodiversidad, sus glaciares y su relevancia ecológica. Además de atraer a miles de excursionistas y montañistas cada año, constituye una fuente fundamental de ingresos para las comunidades sherpas y para la economía turística de Nepal.
La conservación del Everest es considerada una prioridad internacional, ya que su ecosistema refleja los efectos del cambio climático, el turismo de aventura y la contaminación en uno de los ambientes naturales más extremos del planeta.

