El poeta y escritor nicaragüense Juan Carlos Duarte Sequeira presenta oficialmente «Reina de los Ángeles». Una propuesta poética convertida en canción como homenaje a la patrona de Costa Rica, en el marco de las celebraciones religiosas del 2 de agosto

La canción Reina de los Ángeles es una propuesta musical basada en un poema escrito por el poeta y escritor nicaragüense Juan Carlos Duarte Sequeira. La obra está dedicada a la Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica. La festividad congrega cada año a miles de personas en la tradicional romería hacia la Basílica de Cartago.

El poema fue concebido como un homenaje a la principal celebración religiosa del país. Desde sus primeros versos, «Una fuente de luz cristalina sobre el agua de aquel manantial» sitúa a la Virgen como origen de vida, esperanza y fe. La propuesta busca destacar la devoción mariana compartida por personas costarricenses y nicaragüenses que participan en las actividades litúrgicas del 2 de agosto.

La composición forma parte del libro La Camoapa de mi amor, publicado por Duarte en abril de este año. Aunque la obra está inspirada principalmente en las tradiciones y el folclore nicaragüense, incorpora este poema como un reconocimiento a los vínculos históricos, espirituales y culturales que unen a Nicaragua y Costa Rica.

Una propuesta que une literatura y música

El poema está integrado por siete estrofas con versos decasílabos. Su estructura rítmica y musical permitió que el texto se transformara de manera natural en canción, respetando la cadencia de la poesía y la sonoridad de cada imagen literaria, especialmente en un coro que resume el mensaje central de la obra: «Dulce madre del cielo azulado, tu sonrisa me vuelve feliz«.

Según explicó Juan Carlos Duarte, la obra nació como una expresión de agradecimiento hacia Costa Rica. También, como un reconocimiento a la identidad compartida entre ambos pueblos. El autor señaló que la propuesta refleja valores religiosos, costumbres y tradiciones que forman parte de la historia común de las dos naciones.

En el texto predominan imágenes inspiradas en la cultura costarricense. La Virgen aparece vinculada al agua del manantial, al incienso, al cafetal, a la romería y al paisaje nacional. Versos como «Todo un pueblo de fieles te canta» y «aunque sólo bajaste a Cartago, por entero te reza el país» evocan la dimensión colectiva de una devoción que trasciende generaciones y fronteras.

Tres versiones musicales para la Virgen de los Ángeles

Después de escribir el poema, Duarte decidió transformarlo en una canción utilizando herramientas tecnológicas de producción musical. El proceso implicó aprender nuevas técnicas para adaptar la métrica y la interpretación de los versos sin alterar la esencia literaria con la que fue concebido el poema.

Inicialmente se contempló la posibilidad de realizar la musicalización junto a un mariachi en Costa Rica. Sin embargo, las dificultades para coordinar tiempos y actividades llevaron al autor a utilizar recursos digitales para concretar el proyecto.

La obra fue producida en tres versiones diferentes. Una incorpora acompañamiento de orquesta sinfónica, mientras que las otras dos presentan arreglos folclóricos y de mariachi. Están pensados para distintos espacios de interpretación y escucha, conservando en todas ellas el carácter solemne y la musicalidad de un poema escrito para ser sentido tanto en la lectura como en el canto.

Obra compartida con la Basílica de Cartago

Las tres versiones musicales y el texto del poema fueron compartidos con autoridades religiosas de la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago. El propósito es que la propuesta pueda ser conocida por la comunidad devota durante las celebraciones dedicadas a la patrona de Costa Rica.

El poema también forma parte del libro La Camoapa de mi amor, donde ocupa un espacio entre los textos dedicados a la memoria, la identidad y las tradiciones. La publicación reúne composiciones inspiradas en experiencias personales, costumbres populares y expresiones culturales, integrando esta obra como un homenaje especial a la espiritualidad costarricense.

Además de este libro, Juan Carlos Duarte ha publicado otros cuatro poemarios. Sus obras se encuentran disponibles en Amazon, junto con su más reciente publicación.

Lenguaje literario inspirado en la identidad costarricense

La propuesta combina recursos propios de la poesía tradicional con referencias culturales reconocibles para la población costarricense. Las metáforas, el ritmo decasílabo y las imágenes marianas construyen una atmósfera que invita a contemplar la fe desde la belleza del lenguaje, transmitiendo un mensaje de esperanza, unidad y gratitud.

El poema incorpora símbolos relacionados con la romería, la Basílica de Cartago y la devoción popular hacia la Virgen de los Ángeles. También rescata elementos profundamente vinculados con la identidad nacional, como la piedra sobre la que, según la tradición, apareció la imagen de la Virgen. Los versos «Una piedra bruñida de amores, de un pequeño país sin igual» y «hay también esmeraldas y jades y vestigios de un viejo volcán» enlazan la historia religiosa con la riqueza geológica y cultural de Costa Rica.

La cercanía geográfica y los lazos históricos entre Nicaragua y Costa Rica también están presentes en el contenido del texto. El autor plantea la poesía como un puente cultural que reconoce tradiciones compartidas y la convivencia de miles de familias nicaragüenses establecidas en territorio costarricense, convirtiendo la música en un espacio de encuentro entre ambas naciones.

La tradición de la Virgen de los Ángeles

La devoción a la Virgen de los Ángeles, conocida popularmente como La Negrita, tiene su origen en 1635. Según la tradición católica, una joven llamada Juana Pereira encontró una pequeña imagen de piedra en un paraje de Cartago. La historia relata que, después de llevarla varias veces a su casa y al templo, la imagen reaparecía en el mismo sitio donde fue encontrada, hecho que fue interpretado como una señal para construir allí un santuario.

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Con el paso de los siglos, la advocación se convirtió en uno de los principales símbolos religiosos de Costa Rica. En 1824 fue declarada patrona del país. Cada 2 de agosto  millares de personas participan en la romería hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, una de las expresiones de fe más importantes de Centroamérica. Ese espíritu peregrino también se refleja en el poema cuando afirma que «Todo un pueblo de fieles te canta, caminando sobre la calzada que le lleva hasta tu pedestal«. Un verso que resume la dimensión espiritual y cultural de una tradición profundamente arraigada en la identidad costarricense.