Un estudio de caso reportó una mejoría temporal en una paciente con Alzheimer avanzado tras recibir psilocibina. Investigadores aclaran que no es una cura y piden más ensayos clínicos

La administración de psilocibina a una paciente con enfermedad de Alzheimer avanzada produjo una mejoría temporal en funciones cognitivas y físicas, según un estudio de caso publicado recientemente en la revista científica Frontiers in Neuroscience. Los autores señalan que los resultados corresponden a una sola paciente y no demuestran que la sustancia sea un tratamiento eficaz ni una cura para esta enfermedad neurodegenerativa.

El informe describe el caso de una mujer de aproximadamente 80 años con un historial de 10 años de enfermedad de Alzheimer y cinco años de deterioro funcional severo. Antes de la intervención presentaba un lenguaje muy limitado, dependencia para movilizarse, incontinencia urinaria y escasa comunicación espontánea.

De acuerdo con los investigadores, la paciente recibió una dosis de 5 gramos de hongos que contenían psilocibina bajo las condiciones descritas en el reporte clínico. Aproximadamente 19 horas después comenzaron a observarse cambios temporales en distintas funciones neurológicas y físicas.

Mejorías observadas fueron temporales

Según el estudio, la paciente recuperó durante varias horas la capacidad de mantener conversaciones estructuradas y relatar recuerdos autobiográficos con mayor claridad. Además, durante los días y semanas posteriores se documentaron mejoras en la movilidad, mayor interacción social, autonomía para algunas actividades cotidianas y recuperación temporal del control de la continencia urinaria.

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Los autores indican que estos cambios no significan una reversión del daño cerebral provocado por el Alzheimer. Plantean como hipótesis que la psilocibina pudo modificar de manera transitoria la comunicación entre redes neuronales que aún conservaban cierta funcionalidad mediante la activación de receptores de serotonina y mecanismos relacionados con la neuroplasticidad.

El artículo señala que todavía no existe evidencia suficiente para establecer una relación causal entre la administración de psilocibina y las mejorías observadas, debido a que se trata de un único caso clínico sin grupo de comparación y con varias limitaciones metodológicas.

Investigadores piden más evidencia científica

Los especialistas responsables del estudio enfatizan que sus hallazgos deben interpretarse como una observación clínica destinada a generar nuevas hipótesis de investigación y no como evidencia de eficacia terapéutica para el tratamiento del Alzheimer.

También consideran necesario realizar ensayos clínicos controlados con un mayor número de participantes para determinar si estos efectos pueden reproducirse de forma consistente, evaluar su seguridad y establecer cuáles pacientes podrían beneficiarse de este tipo de intervención experimental.

Mientras estas investigaciones avanzan, expertos consultados por medios especializados recuerdan que la psilocibina continúa siendo una sustancia en investigación para diversas enfermedades neurológicas y psiquiátricas, por lo que su uso debe limitarse a protocolos científicos autorizados y bajo supervisión médica especializada.

Psilocibina continúa en fase de investigación

En los últimos años la psilocibina ha sido estudiada por su posible utilidad en trastornos como la depresión resistente al tratamiento, la ansiedad asociada a enfermedades graves y el trastorno por estrés postraumático. Sin embargo, su aplicación en personas con enfermedad de Alzheimer aún se encuentra en una etapa temprana de investigación clínica y no forma parte de los tratamientos aprobados para esta enfermedad.

Los investigadores concluyen que este caso abre nuevas preguntas sobre la posibilidad de que algunas capacidades cerebrales permanezcan parcialmente conservadas incluso en fases avanzadas del Alzheimer. No obstante, subrayan que será necesario confirmar estos resultados mediante estudios clínicos de mayor alcance antes de considerar cualquier aplicación terapéutica.