Con el inicio de enero, en muchos hogares surge la misma pregunta: ¿ya es momento de quitar el árbol, el Nacimiento y la decoración navideña? Aunque no existe una fecha única y obligatoria, la tradición cristiana y el calendario litúrgico ofrecen orientaciones claras sobre cuándo quitar el árbol de Navidad y despedirse de los símbolos propios de esta celebración.

La decoración navideña no cumple solo una función estética. Desde la vivencia cristiana, el árbol, el Belén y los adornos se colocan durante el tiempo de Adviento como un signo de preparación espiritual para celebrar el nacimiento de Jesús.

El árbol de Navidad, siempre verde, simboliza la vida eterna y la esperanza. Sus luces recuerdan a Cristo como la Luz del mundo, que llega para iluminar incluso los momentos más oscuros de la vida cotidiana.

El sentido espiritual de los adornos y el Nacimiento

Las esferas, guirnaldas y flores de Nochebuena aportan color, alegría y un ambiente festivo que invita a la convivencia familiar y comunitaria. Más allá de la decoración, estos elementos ayudan a mantener viva la alegría propia de la Navidad.

El Nacimiento o Belén ocupa un lugar central en los hogares cristianos, ya que recuerda que la Navidad no se reduce a una fecha en el calendario, sino que es un encuentro con Jesús que nace por amor a la humanidad.

Por eso, retirar la decoración no debería vivirse como el fin de la Navidad, sino como el cierre de un tiempo litúrgico que deja un mensaje para todo el año: vivir con esperanza, sencillez y amor.

¿Después del 6 de enero se quita el árbol de Navidad?

La tradición más extendida indica que el árbol de Navidad se retira después del 6 de enero, día en que la Iglesia celebra la Epifanía del Señor o día de Reyes. Esta fiesta conmemora la manifestación de Jesús a todos los pueblos, representados por los Reyes Magos.

Muchas familias optan por quitar la decoración justo después de esta fecha. Otras, en cambio, prolongan unos días más el ambiente navideño, especialmente durante la segunda semana de enero.

En numerosos hogares, el momento elegido es la fiesta del Bautismo del Señor. Marca el final del tiempo de Navidad en el calendario litúrgico y el inicio del Tiempo Ordinario, identificado con el color verde.

La Candelaria: una tradición que extiende la Navidad

En algunas comunidades y familias, la decoración navideña se mantiene hasta el 2 de febrero, día de la fiesta de la Candelaria. Esta celebración recuerda la presentación del Niño Jesús en el templo y la purificación de la Virgen María.

De manera simbólica, la Candelaria marca el cierre definitivo del ciclo navideño, especialmente en contextos donde esta tradición está muy arraigada. Por ello, no es extraño ver nacimientos y árboles retirarse hasta esa fecha.

Esta diversidad de costumbres refleja que no hay una única forma “correcta” de vivir el final de la Navidad, sino distintas expresiones de una misma fe.

Más allá del árbol: vivir la Navidad todo el año

Más importante que decidir cuándo quitar el árbol de Navidad, es mantener vivo su mensaje. Guardar la decoración no significa apagar la luz que dejó este tiempo litúrgico.

El inicio del Tiempo Ordinario invita a llevar a la vida diaria lo que se celebró en Navidad: la solidaridad, la esperanza, el servicio y la cercanía con las demás personas.

Puede interesarle: Navidad vivida en familia en Camoapa

Así, aunque el árbol y el Nacimiento vuelvan a su caja, la invitación es clara: seguir dejando que la luz de la Navidad ilumine cada día del año.