El Observatorio de agresiones a la Prensa Independiente de Nicaragua registró en el período del 1 de marzo al 15 de julio de 2020 un total de 351 delitos contra periodistas, donde se documento 66 denuncias de 48 periodistas en todo el territorio nacional de estas 48 denuncias, 18 corresponden a mujeres de prensa.

Elsa Espinoza de la Comisión de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN)

 

Elsa Espinoza de la Comisión de Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) y redactora del Observatorio menciona “ si bien el número de mujeres periodistas agredidas y atacadas es  cuantitativamente inferior antes los hombre en este periodo , en el informe se ha constatado que los proceso de visibilización de las agresiones físicas, digitales, judiciales y psicológicas hacia las mujeres periodistas y comunicadoras son  especialmente complejas” y se añade que en algunos casos llegan hasta  difundir informaciones que criminalizan y revictimizan a estas mujeres de prensa mediante la  difusión de imágenes que vulneran su intimidad, integridad y de las familias.

 Modalidades de violencia

El observatorio documento 13 casos de mujeres periodistas de violencia en línea y la nueva modalidad de represión conocida como acoso judicial, donde se documentaron 4 casos, una de ellas esta siendo procesada y las otras tres han sido amenazadas de procesarlas judicialmente por ejercer su derecho de informar con el el delito de injurias calumnias y amenazas.

Espinoza señala que el proceso judicial “representan una nueva modalidad de censura, intimidación y criminalización del ejercicio periodístico como una estrategia del Gobierno de reprimir la libertad de prensa y resaltar el nivel de misoginia del estado contra las mujeres de prensa.”

 En este periodo de marzo a julio se registró en el informe a  dos mujeres de prensa que tuvieron que desplazarse forzosamente de sus hogares una de ellas junto a sus hijos para encontrar seguridad.

El hallazgo del informe destaca "la violencia en línea", con amenazas psicológicas, acoso sexual, amenazas de violación y de muerte, así también campañas de desprestigios contra la mujer de prensa con mensajes de odio en las plataformas digitales, en algunos casos también han amenazado a las familias de las periodistas.

Riesgo de denunciar

Vanessa Cortez Bonilla originaria de Jinotepe Carazo y Periodista exiliada por la represión del Gobierno de Ortega, declara que es importante hacer las denuncias, aunque al denunciar se expone la mujer mucho más “es una situación bien difícil porque estamos contra la espada y la pared, sino denunciamos corremos el riesgo que nos terminen matando y si denunciamos se arrecían también la persecución y la represión en contra de nosotras y nuestras familias.”

Vanessa Cortez Bonilla originaria de Jinotepe Carazo y Periodista exiliada

Debido a la gravedad de estos ataques y amenazas, por motivos de seguridad las mujeres prefieren mantenerse en el anonimato. No obstante, han considerado importante denunciar estas agresiones.

El régimen considera Cortez "ha orillado a las mujeres periodistas a hacer las denuncias sin nombre y apellido", frente a la ausencia de instituciones judiciales para que se les respete la vida y se respete la libertad de expresión de quienes ejercen el periodismo independiente en el país, así como al derecho a la información del pueblo nicaragüense.

Cortez finaliza diciendo que “no es una simple cantaleta el derecho de la libertad de expresión porque de ese derecho se deriva el respeto la vida. Y que esta represión impera el machismo, como un patriarca que se cree dueño de la verdad de la vida de todas las personas que les rodea y en particular de las mujeres que las ve en menor valor, atacando su cuerpo y sus familias”.

PCIN condena todos los abusos y violaciones de los derechos humanos, como torturas psicológicas, acosos judiciales, desplazamiento forzado y detenciones arbitrarias, así como la estigmatización, intimidación, hostigamiento y la violencia de género cometida contra las personas por ejercer sus derechos humanos y libertades fundamentales. Y hacen un llamado a los organismos internacionales a tomar nota y demandar que el gobierno de Nicaragua no continúe con la represión contra la población y contra la prensa independiente